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¿Eres Híper-Pronador o Supinador?

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PRONACIÓN - HIPERPRONACIÓN

 La característica del pie pronador consiste en un derrumbamiento del pie hacia la zona interna del mismo. Cuando corres, tus tobillos tienden a girar hacia dentro. Es una amortiguación natural con la que se defiende el cuerpo. Es bastante común.

La Pronación es un efecto fisiológico y necesario con el que el pie disipa parte de la carga que recibe en cada paso para adaptarse a las irregularidades del terreno. Si no fuese por ese movimiento pronatorio, nuestros pies sufrirían lesiones.

Cuando esa pronación está por encima de los parámetros fisiológicos, hablamos de corredor pronador. El despliegue empieza por el exterior como siempre, pero rápidamente bascula hacia el interior y lleva el peso del cuerpo sobre el borde interno del pie. El movimiento finaliza sobre el dedo gordo del pie de una manera muy marcada.

Hay que tener en cuenta que un talón gastado en el exterior no significa obligatoriamente una supinación.

El talón contacta el piso por su lado externo y así el tobillo realiza el movimiento de pronación. Sin embargo, es muy común que los tobillos de muchas personas realicen este movimiento en exceso (hiper-pronación). Cuando esto sucede, sobretodo en el primer apoyo, es común que la bóveda plantar se colapse en exceso observándose así que el corredor pisa en exceso hacia adentro.

Con el uso frecuente y con la cantidad de kilómetros que realizamos, las zapatillas se van deformando hacia sus lados internos, especialmente cuando el calzado deportivo carece del diseño y de los aditamentos específicos para corregir o paliar dicha alteración. Como el movimiento de giro o rotación interna del tobillo se da en exceso, además de colapsar de más la bóveda plantar, la pierna también es torcida excesivamente, promoviendo a que la rodilla se salga de su alineación normal con respecto a la pierna, hacia abajo, y con respecto al muslo, hacia arriba.

SUPINACIÓN

En este caso el pie gira según su eje longitudinal hacia el exterior del pie. El borde interno del pie tiene tendencia a elevarse mientras que el externo se aplasta bajo el peso del cuerpo.

El despliegue empieza sobre la parte externa del talón, pero en lugar de evolucionar hacia el interior, se prolonga por el borde externo del pie para finalmente volver hacia el interior en la fase final.

 Los tobillos no tienen la fuerza requerida para ejecutar el movimiento de pronación, provocando entonces que los pies continúen supinando en las siguientes fases de apoyo sobre el suelo. Al no pronar, los pies no pueden amortiguar de manera natural el impacto y esto repercute nuevamente en las rodillas y otras partes del cuerpo.

Esta alteración recibe también el nombre de ‘Débil pronación’, ya que designa a aquellos tobillos que no tiene la fuerza suficiente para realizar el movimiento de pronación. Por lo tanto, la ‘débil pronación’ queda definida cuando el eje del talón (la línea sobre el calzado) también pierde su perpendicularidad con respecto al suelo, pero ahora describe un ángulo mayor a 90°.

A menudo se confunde con el desgaste excesivo de la zona externa del talón. Los supinadores comprimen y desgastan sus zapatillas a todo lo largo de los bordes externos y no sólo en la zona del talón.

Es posible que no tengas del todo claro qué tipo de zapatilla para correr necesitas, así que lo mejor que puedes hacer es visitar a un podólogo o simplemente ir a una tienda de zapatillas para corredores en donde sabrán recomendarte el tipo de zapatillas necesitas.

Las zapatillas para correr están normalmente divididas en 2 categorías:

  • Zapatillas neutras: que pueden ser buenas para absorber  impactos pero no están especialmente diseñados para corregir los movimientos de tu pie en caso de que seas pronador o supinador.
  • Zapatillas con control de pisada: que te proporcionarán una ayuda extra para corregir tu pisada pronadora o supinadora y así evitar lesiones.

El corredor supinador debería elegir unas zapatillas neutras con mayor o menor amortiguación dependiendo del peso corporal y un pronador necesita unas zapatillas con refuerzo interno o en casos más severos unas plantillas.

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